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Cuantas veces te has encontrado con estas preguntas… ¿me dejas el coche? ¿me cambias el turno? ¿me ayudas con la mudanza? Y ¿cuántas veces te has querido negar, pero no has sido capaz? Yo muchas.

Y por eso mismo me conciencié que tenía que aprender a decir que no, ya que son muchas veces las que cedemos a hacer cosas en contra de nuestra voluntad, comprometiéndonos con temas o situaciones que realmente no queremos hacer por miedo a ser rechazados o parecer egoístas, o incluso sentirnos culpables por pensar que estamos fallando a la persona que nos lo pide.

Aprender a decir esta diminuta palabra requiere un gran entrenamiento mental, pero es muy importante tener muy presente que negarnos a hacer algo no implica que estemos rechazando a la persona que nos ha pedido el favor. Más bien es cuestión de poner en orden nuestras propias prioridades, ya que es imposible complacer a todo el mundo y lo primero eres tú.

Y es que vivimos en una sociedad, donde no hemos aprendido a priorizar lo que deseamos. Nos han enseñado a tener una actitud pasiva y aceptar casi cualquier cosa que nos pidan, sin importar nuestras prioridades o lo que realmente queremos.

Hay una cosa que nos tiene que quedar a todos muy clara, no somos maleducados ni malas personas por negarnos a hacer algo que no queremos hacer por mucho que alguien nos lo pida.

Por eso mismo, te voy a enseñar unos trucos para que aprendas a decir NO y no sentirte culpable.

Simplemente di NO
Sé que suena muy drástico, pero la mejor manera de aprender a decir que no es diciéndolo cuando lo sientas. Empieza desde hoy a decir que no y defiende tu propio pensamiento y criterio.
No tengas miedo, ya que diciendo lo que sientes y piensas demuestras que eres una persona íntegra y sincera.

Encuentra tus límites
Has de tener muy claro cuáles son tus necesidades, tus deseos y tus límites. Ya que de esta forma sabrás que estás dispuesto a hacer y cuando tienes que decir que NO.

Tienes voz, voluntad y derechos.
Si tememos a decir que no, siempre sucumbiremos a los deseos de otras personas y no seremos los dueños de nuestro propio destino. Si los que nos rodean conocen lo que deseamos, lo que nos define y lo que no podemos aceptar; habremos marcado un territorio claro y nos respetaran más. Pero si nos callamos, agachamos la cabeza y cedemos, cada día se aprovecharán más de nosotros.

NO decir no afecta a tu salud.
Cuando nos guardamos nuestros deseos y emociones nuestro cuerpo enferma, nos afecta hasta tal punto que podemos terminar con migrañas, dolores musculares, bajadas de las defensas e incluso incrementa el riesgo de ictus y otras enfermedades. ¿En serio vale la pena sufrir de esta manera? Para nada, tengámoslo claro y atrevámonos a decir no a tiempo.

Encuentra alternativas.
Una forma de ayudarte a no aceptar lo que no te apetece hacer es proponiendo otra cosa para otro momento. Por ejemplo, si una amiga te invita a cenar a su casa para luego salir de fiesta y no te apetece, simplemente díselo y proponla tomar un café o merendar otro día. De esta forma, evitas una situación incómoda y la amistad no se ve afectada.

Mantente firme
Si has decidido decir NO es NO, no vale que luego al final cedas y termines haciéndolo. No dejes que nadie te manipule ni cambie tu decisión con comentarios o actitudes negativas, si no les gusta tu respuesta ya se les pasara.

Formas de decir NO sin decirlo
Si ves que incluso con todos los motivos que te he dado sigues sin ser capaz de decir no, te voy a dar opciones para decirlo sin decirlo. Eso sí, úsalas siempre con tu mayor sonrisa y un lenguaje no verbal positivo.

• Si viene tu jefe a pedirte que hagas algo y estás hasta arriba y sabes que no te dará tiempo simplemente dile. “Genial, pero dime cuál de estas prioridades debo de abandonar”
• Sí, pero solo con tus condiciones. “¡Si claro! Pero no podría hacértelo hasta la semana que viene.”
• “Si, yo te ayudo con la mudanza, pero necesito que me ayudes a pintar la casa un día esta semana.”
• La madre de un compañero de clase de tu hijo te pide que te quedes todas las tardes esta semana con él y le recojas del colegio “Si, ¡Claro! encantada de quedarme con tu hijo, pero ya que esto implica dejar mis cosas de lado, hablemos de una compensación”.
• Me siento halagado de que hayas pensado en mí para esto, pero ya tengo un compromiso previo. “Igualmente te puedo recomendar a alguien que es perfecto para lo que necesitas.” Con este método incluso te estarán agradecidos ya que indirectamente le estás ayudando.
• “Gracias por acordarte de mí para esto, pero estoy muy ocupada y no tengo el tiempo que requiere para hacerlo y no voy a poder dar lo mejor de mí, así que voy a tener que dejarlo pasar.”
• “Me encantaría hacerlo, déjame mirar mi agenda a ver si tengo hueco”

Aunque estas son buenas formas para decir que no sin decirlo, personalmente creo que siempre es mucho mejor ser claro y dar la cara, si alguien se molesta es su problema no el tuyo, por lo cual nunca has de sentirte culpable.

Y, por último, prémiate siempre que seas capaz de decir qué no sin sentirte culpable. Es importante para ti cada pequeño paso que des, por lo que debes aprender a darle el valor que tiene y disfrutarlo.

Cuéntame… ¿en qué situación y con quien te cuesta más decir que no? ¿por qué?

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