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 “Mira por encima de tu hombro. Te darás cuenta de que tienes a tu lado un compañero que te acompaña constantemente. A falta de un nombre mejor llámalo TU-PROPIA-MUERTE. Puedes tener miedo a este visitante o usarlo en tu propio beneficio. De ti depende la elección.”

Así comienza el libro “Tus zonas erróneas” de Wayne W. Dyer, y aunque es un párrafo muy duro es la pura realidad, porque si lo piensas fríamente la muerte es un final inevitable y eterno, mientras que la vida es increíblemente breve.

Puedes temer a tu muerte de forma negativa o usarla para ayudarte a vivir en modo positivo. La próxima vez que tengas que decidir algo “¿Cuánto tiempo voy a estar muerto?”

Pensarás que me he vuelto loca con lo que te estoy diciendo, pero… ¿por qué pasar la vida con sentimientos de tristeza, culpabilidad o rechazo? …si realmente es tan corta… ¿nos podemos permitir vivirla así?

Para evitar estos sentimientos lo que tenemos que hacer es hacernos responsables de nosotros mismos.

Todas las personas que tenemos a nuestro alrededor tienen prácticamente los mismos problemas y dificultades en la vida. El dinero, la vejez, los desastres naturales, las enfermedades, los accidentes%85 son problemas que se nos terminan presentando a todos antes o después. Tenemos que aprender a reconocer los problemas como parte de nuestra condición humana y no medir nuestra felicidad por la ausencia de ellos, ya que están ahí y son inevitables.

Para ser responsables de nosotros mismos, debemos confiar en nuestra capacidad de sentir emocionalmente lo que elijamos, en cualquier momento de nuestra vida. Pero, ¿cómo podemos conseguir esto?

Los sentimientos, aunque no te lo creas son reacciones que nosotros mismos elegimos tener y podemos controlarlos a través de nuestros pensamientos.

Tenemos el poder de pensar lo que se nos ocurra. Si se nos ocurre algo de improvisto, cualquier cosa, aún tenemos el poder de cambiarlo por otro pensamiento o hacerlo desaparecer. Es decir, si pensamos en un elefante rosa que vuela, lo podemos volver azul y ponerle unos patines. Por lo tanto, nosotros mismos somos quienes controlamos nuestra mente.

Porque si no somos nosotros mismos quienes controlamos nuestros propios pensamientos, ¿quién los controla entonces? Nosotros y solo nosotros podemos controlar nuestra cabecita, ya que nuestros pensamientos son nuestros, exclusivamente nuestros, para hacer con ellos lo que nos dé la gana, cambiarlos, compartirlos, conservarlos o eliminarlos.

No podemos tener un sentimiento o emoción sin antes haber tenido un pensamiento, ya que un sentimiento es una reacción física a un pensamiento.

Entonces%85 si nosotros controlamos nuestros pensamientos y nuestros sentimientos vienen de nuestros pensamientos, somos capaces de controlar nuestros propios sentimientos y emociones.

Con esto te digo que nosotros somos los responsables de nuestra propia desgracia porque somos nosotros con nuestros propios pensamientos respecto a nuestra vida y la gente que la rodea lo que nos hace infelices. La solución es aprender a pensar de forma diferente.

Te pongo un ejemplo para que lo entiendas mejor. María se siente muy triste y preocupada porque una chica del trabajo cree que es tonta y es muy infeliz por ello. Pero%85 si María no supiera lo que esta chica piensa de ella ¿sería igual de infeliz? ¿podría sentirse así por algo que ignora? ¡¡Por Supuesto que no!! Es más María es responsable de su propia infelicidad al convencerse a sí misma, de que lo que otra persona piensa es más importante de lo que ella piensa de sí misma.

Hemos crecido en una sociedad que nos ha inculcado que no somos responsables de nuestros sentimientos y emociones, aunque ahora mismo te esté demostrando que siempre lo has sido.

Hacernos cargo de nosotros mismos empieza por tener conciencia de nosotros mismos.

Pongamos atención cuando digamos cosas como “me han ofendido”, ya que realmente somos nosotros mismos los que nos ofendemos por hacer caso a lo que nos dice la otra persona, por lo tanto, es nuestra culpa y podemos cambiarlo.

Hemos empleado miles de horas de refuerzo para apoyar nuestros viejos pensamientos así que ahora tendremos que equilibrar la balanza poniendo miles de horas de pensamientos nuevos, unos pensamientos que asuman la responsabilidad de nuestros nuevos sentimientos.

Sé que no es nada fácil lo que os estoy pidiendo, pero el hacernos cargo de nosotros mismos implica un esfuerzo más grande que el que significa simplemente especular con nuevas ideas. Implica determinación, la decisión de ser feliz y de enjuiciar y destruir todos y cada uno de los pensamientos que te producen infelicidad.

Vive todo lo que puedas; no hacerlo es una equivocación. No importa mucho lo que hagas siempre que tengas tu vida.Si no has tenido eso, ¿qué has tenido?…El momento apropiado es cualquier momento que uno aún tiene la suerte de tener ¡Vive!    Los embajadores – Henry James

Si miramos hacia atrás lo que ha sido nuestra vida, descubriremos que es muy raro que nos lamentemos o arrepintamos de algo que hemos hecho, bueno de alguna cosa puedes que sí, pero no creo que llegues a contarlas con los dedos de una mano. Normalmente es lo que no hemos hecho lo que nos atormentará por el simple hecho de no haberlo hecho. Asique el mensaje es muy claro ¡Hazlo! ¡Hagamos cosas! Disfrutemos el ahora en vez de desperdiciar el presente con actitudes auto-frustrantes, ya que si es así habremos perdido el momento para siempre.

Si llegamos a reconocer que podemos cambiar, crecer, mejorar, ser cada vez más y más grandes, ya es suficiente ¡¡estás vivo!! La motivación del crecimiento y el desarrollo implica usar tu energía vital para alcanzar una mayor felicidad.

Por eso cambiar tu manera de pensar, o de sentir, o de vivir es posible, pero nunca fácil. Cuando queremos aprender un comportamiento mental nuevo, pretendemos probarlo una y otra vez y que luego se convierta, instantáneamente en parte de nosotros, y esto no es así. Necesitamos constancia para desandar el camino mental andado hasta la fecha, y que nos enseñó a pensar de manera auto-frustrante.

Tendremos que repetirnos hasta el cansancio que nuestra mente nos pertenece y que somos capaces de controlar nuestros sentimientos, pero ¿qué es esto comparado con una vida llena de felicidad?, qué me dices, ¿empezamos a cambiar nuestra manera de pensar?

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