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Todos en algún momento de nuestra vida hemos fracasado. Pero que no hayas aprobado un examen, te haya dejado tu pareja o no hayas conseguido el ascenso que quieres, son cosas que nos pasan a todos en el día a día. Es más, te voy a contar un secreto: Todos cometemos errores.

La cuestión es que no podemos vivir aferrados a nuestros errores y fracasos. Tenemos que aprender a pasar página y ver su lado positivo, porque todo tiene un lado positivo.

Vivimos en una sociedad donde nos han inculcado que el éxito es el único camino, pero para llegar al éxito hay que fracasar.

El fracaso es un concepto que puede deberse a muchas razones y que cada persona lo identificamos de una forma diferente.

Pero ¿Cómo evitar que esos fracasos nos debiliten? ¿Cómo salir reforzados de ellos?

Para conseguirlo existen varias claves:

Cambia tu concepto mental de fracaso y éxito. Para esto usaremos la misma técnica que os enseñamos en el artículo de cómo ser más feliz. Piensa en el fracaso como en un paso previo y necesario para el éxito, en vez de verlo como un hoyo en tu camino del que no podrás salir. De esta forma, cambiando tu forma de pensar cambiarás el sentimiento que esta te produce y saldrás reforzado de la situación, ya que el fracaso es algo inevitable en la vida y necesario, ya que aprendemos del fallo-error.

Identifica cómo te sientes y por qué. Siente las emociones, aceptarlas y aléjalas. NO te machaques con “es que no sirvo para nada”, “todo me sale mal”, “la vida es una mierda”… ¡BASTA! simplemente te ha salido mal una cosa, recuerda que lo único que no tiene solución en esta vida es la muerte. Así que perdónate, levanta la cabeza y tira para adelante.

Escríbelo o háblalo con alguien, muchas veces el expresar nuestros sentimientos es la mejor manera de enfrentarnos a ellos, sé que a los chicos esto es algo que normalmente os cuesta mucho, pero intentarlo por una vez, veréis que bien sienta.

Encuentra el lado positivo de tu fracaso. Cada error nos enseña algo nuevo para seguir creciendo. La vida no se trata de rendirse ante la derrota, sino de ampliar nuestra perspectiva y aprender de los contratiempos.

Pon estas claves en marcha. Cuando sientas que has fracasado, lo hayas asimilado y aprendido de ello haz lo más importante ¡CELÉBRALO!

Pensarás que estoy loca, que a cuenta de qué tienes que celebrar un fracaso con lo mal que te ha hecho sentir, pero te equivocas. No se trata de aislarte de la realidad, sino de gratificarte por el esfuerzo y el trabajo que has realizado. Tienes que celebrar que, gracias a ese fracaso, estas un poquito más cerca del éxito.

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